Liver Pool and Man Chester
Nuestra curiosidad desmedida y el low cost descarado nos han llevado a explorar la Inglaterra profunda, que hartos estamos ya de London con su Big Ben, su Tower y su Queen Elizabeth... que el interior también existe y merece ser descubierto.
El lugar al que parece que hay que ir en esta ciudad es el Albert Dock, donde hay varios museos y vistas muy bonitas de la ciudad y del río que la hizo famosa como puerto importante del Reino Unido durante cientos de años.
fish & chips, nos metimos en el Museo de la Esclavitud que realmente vale la pena, ya que Liverpool fue un centro importante de intercambio de esclavos africanos con las Americas en las épocas en que se hacían esas cosas.
Hartos ya de tanta cultura gratuita, acabamos la noche cerveceando/sidreando con los locales, y después de cenar pasamos un rato por The Cavern, allí donde comenzaron los Beatles, pero había otro tocando y no ellos así que no nos quedamos mucho tiempo allí.
Acabada la visita espiritual, volvimos hacia el Albert Dock que faltaba meternos en el Museo Marítimo (gratis) con historias de barcos y demás que pasaron por/partieron de/arribaron a Liverpool, que realmente valió la pena. Y luego de eso emprendimos nuestro viaje en tren hacia
Manchester, que está a una hora de allí y que también formaba parte de nuestro circuito. Manchester es más grande que Liverpool, y una ciudad un poco más industrial.
Tiene un barrio chino considerable que fue debidamente aprovechado para degustar la gastronomía oriental que es más genuina aquí que en el Mediterráneo. También hay un gayvillage razonablemente grande aquí, que no debería de sorprender a nadie ya que una ciudad que tiene las palabras "man" y "chest" escondidas en su nombre seguro que tiene algo para ofrecer en este rubro.
Acabada la cena china y posterior round de copas en el village donde no había mucho que ver excepto un par de drag queens haciendo pathetikaraoke, partimos hacia nuestros aposentos a reposar.
Al día siguiente, como que llovía en Manchester y segun BBCweather iba a llover todo el día, volvimos a pillar el tren para dirigirnos a Chester, una población al oeste de Manchester y al sur de Liverpool. Una ciudad que ya era una villa romana importante hace más de 2.000 años, y que luego fue también un puerto destacado en la Edad Media. La ciudad nos recibió con sol a rabiar y una temperatura agradable, que nos hizo caminarla de arriba a abajo.
De regreso a Manchester city, la cena esta vez fue en un restaurante indio, que también aquí la comida de las antiguas colonias del imperio suele ser bastante genuina. No así el precio, que a esta altura no sabemos si era caro o barato porque como pagábamos todo con tarjeta y el monto te lo ponían en libras esterlinas, ya nos enteraremos a fin de mes cuando nos llegue el resumen. Aquí en el UK se puede pagar con tarjeta casi todo, incluso el billete de bus, eso es muy práctico.
La mañana siguiente por fin Manchester se dejó visitar, que en dirigiéndonos hacia el centro nos encontramos con un Mercado de Navidad, que se ve que aquí como no celebran el día de acción de gracias la temporada navideña comienza antes. Nosotros mucho no le prestamos atención, que igual para nosotros la navidad será en el verano así que no nos interesa en lo más mínimo un vino caliente con especias o salvajadas equivalentes al son del jingle bell. Atravesamos el mercadillo a paso veloz y enfilamos hacia la biblioteca John Rylands (gratis!) que por dentro parecía
Hogwarts, un lugar impresionante con colecciones de libros muy antiguos y exposiciones muy curiosas.
Descansando un poco de la lluvia cultural, la noche nos sorprendió cenando a las orillas de uno de los tantos canales que controlan la creciente de las aguas del río y no dejan inundar la ciudad. Esa fue nuestra cena de despedida, que al día siguiente tocaba ya hacer el bolso, dejar el albergue y volvernos hacia casa, pero antes hicimos una parada en el Imperial War Museum (gratis... boring!) donde te ilustran con lujo de detalles las dos guerras mundiales que afectaron tremendamente al Reino Unido. También hay una lista de "otras guerras" entre las que aparecen las Falklands, pero fueron las dos guerras mundiales -y sorprendente más la primer guerra que la segunda- las que más impactaron profundamente a este país y a la idiosincracia de sus habitantes.
En acabada la visita, pudimos pillar unas pasties en la estación de tren, que se nos iba el tren y aquí todo es muy puntual: los trenes, los buses, e incluso los aviones. Que de Manchester Piccadilly nos volvimos nuevamente hacia Liverpool para pillar el bus que nos dejó nuevamente en el John Lennon Airport. Y el resto lo hicieron Easyjet y el aerobus de BCN, que gracias a todos ellos ahora estamos en casa nuevamente, comiendo un poco de lechuga con aceite de oliva, que nuestro cuerpo está un poco saturado de tanta British food.
Ya volveremos al ruedo en breve. In the meantime, please keep calm and enjoy the next pictures. Cheers, y hasta el proshen arret!
