San Petersburgo/ex Leningrado/ex Petrogrado/ex San Petersburgo (Jun 2013)
Hace rato que teníamos curiosidad por saber qué es lo que ve Sarah Palin desde su patio, así que juntamos con paciencia millas en alguno de estos programas de viajeros frecuentes que tiene la vida, y finalmente conseguimos suficiente como para hacernos una escapada a Rusia, que no sale tan caro ir para allá ahora que hay tanto vuelo que trae hordas de turistas desde esas tierras hacia el Mediterráneo.
A lo que íbamos, que después de una escala minúscula de 45 minutos en Frankfurt donde la misma compañía te mantiene entretenido corriendo desde la zona "A" a la zona "B", tuvimos 3 horas más de vuelo para llegar a San Petersburgo/ex Leningrado/ex Petrogrado/ex San Petersburgo, ahí casi-casi sobre el Círculo Polar Ártico.

Ni bien pasamos el control aduanero, nos avisan que estábamos de feria internacional de noseque y que habían medidas de seguridad extra porque estaban Lamer Que y RasPutin allí mismo tramando vaya a saber qué. El rumor era que tenían previsto volver a sitiar Leningrado por un par de años. Pero nosotros para sufrir así nos hubiéramos quedado en el Mediterráneo. Así que ni cortos ni perezosos fuimos a la terminal de bus y nos fuimos de la ciudad por un par de días, que para conocer la Rusia profunda hay que hacer eso y no quedarse con las vidrieras.
El viaje fue en un bus que según Don olía a sudor. Según Carlos, olía a sudor de vodka, que los daltonicos pueden llegar a desarrollar inesperadamente los otros sentidos. No era algo terriblemente insoportable (al menos para nosotros), solo que tuvimos que comernos 3 horas de viaje en un bus con poco aire acondicionado y repleto de gente. Locales en su mayoría. Nuestra primera impresión delos locales fue algo así como lo que sigue: la gente no habla inglés, y por lo que nos pareció no habla ningún otro idioma que no sea ruso. Tampoco parecen estar habituados a tener gente alrededor que no entienda ruso. Eso no quiere decir que no hayan turistas, de hecho San Petersburgo/ex Leningrado/ex Petrogrado/ex San Petersburgo está lleno de gente visitando los lugares que hay que ver, y hay turistas en cada esquina. Pero la gran mayoría de esta gente habla o entiende ruso. Por ejemplo, hay miles de góndolas que hacen el recorrido por los canales de la ciudad, uno solo que lo hace con explicaciones en ingles. Pero eso no quiere decir que los otros barcos no estén llenos de gente que vaya contenta a escuchar el tour en ruso.
En volviendo a nuestro relato, 3 horas después del oloroso viaje en bus con pertinente parada en pueblo perdido para ir al baño (excepto en el aeropuerto, hay que pagar para entrar al baño así que traer monedas) llegamos a Veliky Novgorod, una ciudad a mitad de camino entre Moscú y San Petersburgo/ex Leningrado/ex Petrogrado/ex San Petersburgo, que es muy antigua, ya aparecen en el siglo IX crónicas de la existencia de esta ciudad, y su slogan turístico es "el lugar de nacimiento de Rusia". Allí nos alojamos en el "Intourist" hotel que es uno de los hoteles residuales de la época en que los comunistas controlaban todo incluido el turismo, así que si nuestro viaje hubiera sido en los 80, aquí habríamos ido a parar inexorablemente.

El staff del hotel hablaba inglés, lo cual fue un bonus ya que pudimos conversar un poco con ellos sin tener que mediar aparato alguno. Otro detalle que nos sorprendió bastante en esta visita es que la gran mayoría de personas que están en lo que nosotros llamaríamos rubro "atención al cliente" (aduana, correos, hoteles, bares, transporte público, museos,...) son todas o casi todas mujeres. Muy bien arregladas y producidas, con bastante eficiencia en todos los casos, gestionan tu trámite siempre y cuando entiendan qué es lo que quieres de ellas. Nunca hay un gesto ni de impaciencia ni de fastidio ni nada parecido, en realidad nunca hay un gesto de nada. Podrían estar lidiando contigo o con E.T. o con el espectro de Ronald Reagan Q.E.P.D. que estarían igual de impasibles prestando atención a lo que les has preguntado/solicitado, que a tu satisfacción. No nos quejamos, aunque era extraño. De hecho, Don recuerda cuando en los 90 fue una gran noticia eso que se abrió el primer MacDonalds en Moscú, y que buena parte de la noticia consistía en el entrenamiento previo que se les daba a los que iban a trabajar allí. Les enseñaban técnicas desconocidas por los locales como "sonreir al cliente y preguntarle cómo le va". Otra cosa interesante que tiene la Rusia que vimos es una inundación de productos de los EEUU que no se ve ni de lejos en "la vieja Europa": aquí hay MacDonalds, Starbucks, Burger King, Pizza Hut, KFG, T.G.I.Fridays, Hilton, Wendy's,... por la radio la música que se escucha por todos lados es casi 100% pop de los EEUU, por la tele pasan Rocky, Gladiador, partidos de la NBA,...
Pero volvamos a lo que íbamos, que estuvimos un par de días en Veliky Novgorod. La ciudad es bonita, tiene un kremlin bastante antiguo (que ahí nos enteramos que "kremlin" quiere decir "centro socio-politico de la ciudad", y se ve que toda ciudad que se precie de tal tiene uno), un río que la atraviesa que como hacía calor (entre 25 y 33 grados durante cada día de nuestra visita) la peña estaba ahí por la playa chapoteando de lo lindo, algunos monumentos e iglesias interesantes. La noche del solsticio lo pasamos allí, y como que estábamos muy hacia el norte, obviamente en estos días mucha oscuridad no hay.
En Veliky Novgorod la celebración del solsticio fue como una fiesta de estudiantes que acababan el año escolar y estaban todos dándole al rap, al tecno y al hip hop junto con un DJ en una plaza. Nunca entendimos por qué pusieron luces sicodélicas para acompañar el evento, si cuando acabó sobre las 11 de la tarde todavía había sol.
En arribados a la gran ciudad, cambiamos tren por metro para dirigirnos a nuestro hostel. El metro de San Petersburgo/ex Leningrado/ex Petrogrado/ex San Petersburgo es FABULOSO. Grande, amplio y muy cómodo. Algunas estaciones (las más céntricas, creemos) están decoradas como si fueran salones de un palacio. Y como la ciudad entera está construida sobre un pantano, para hacer el metro tuvieron que excavar bastante hasta llegar a roca lo suficientemente dura como para montar el túnel allí (también suponemos que como estaba justo comenzando la temporada de guerras y tragedias, aprovecharon de hacer el tunel bien hondo como para construir refugios antiaéreos allí).
Tampoco es aconsejable tomar el metro para cubrir distancias cortas. Primero porque ya de por si pierdes como 10 minutos entre llegar desde el nivel del suelo hasta donde está el tren y viceversa. Además, las estaciones están bastante separadas entre sí. Y como casi todo lo interesante de San Petersburgo está en el centro-centro, deben ser 4 o 5 estaciones las que importan para llegar a los lugares para ver, pero a veces para conectar 2 de estas estaciones tienes que combinar entre dos o tres líneas de metro. Lo que más conviene hacer en estos días de sol radiante y buena temperatura es alojarte en el centro y caminar.
Y ya que estamos en lo gastronómico, la la noticia del arribo de Don a estas tierras habrá cundido la alarma entre la población de corderos y cabritos del país, que creemos que hubo una estámpida masiva de estos animales corriendo a refugiarse en la Siberia profunda. Igual pudimos deleitarnos con bastantes productos de la gastronomía local, que strogonoff, que cocina de Georgia, algunos platos tenían sabores como de lejano oriente...
Nuestro primer día en San Petersburgo/ex Leningrado/ex Petrogrado/ex San Petersburgo lo comenzamos rindiéndole tributo a los protagonistas del sitio de Leningrado durante la Segunda Guerra Mundial (que aquí se llama la Gran Guerra Patria) en el museo que lleva ese nombre. Que ya no hace falta imaginarse como sería dejar aislada por casi 3 años a una ciudad como ésta, y de cómo se las ingeniaba la gente para sobrevivir... los que sobrevivieron porque hubo más de un millón de civiles muertos después de tanto horror.

De allí intentamos volver a cruzar el río para volver a la zona céntrica, pero ya habían cortado los puentes porque esa noche era la"Fiesta del Barco Escarlata" que es como una especie de verbena que hacen aquí para celebrar el solsticio, el fin de las clases de los estudiantes, y cualquier otro evento que amerite celebrarse en esta época del año. Parte de la celebración consiste en hacer pasear un barco de color escarlata por el río - esto es una leyenda escrita por alguien que ya no recordamos su nombre- mientras le llueven fuegos de artificio a diestra y siniestra.
Al día siguiente después de haber desayunado sobre las 12 del mediodía, enfilamos para el Museo del Estado Ruso, un edificio inmenso con una colección exhaustiva de arte representativo de toda la historia de este país.
De la cúpula bajamos nuevamente a la calle, nos recompensamos con una cerveza "báltica" que suponemos que debe ser local, y partimos para nuestro momento "like a Virgin", que cuando Pedro I decidió construir esta ciudad, quiso que tuviera canales como Amsterdam o Venecia. Y San Petersburgo/ex Leningrado/ex Petrogrado/ex San Petersburgo tiene canales, y uno puede subirse a un barquito que te pasea por ellos. Tomamos el tour en ingles aunque podria haber sido en cualquier otro idioma porque el equipo de audio no era muy bueno.
Y hablando del agua, ya la Lonely Planet nos había advertido de ésto pero lo pudimos comprobar con nuestros propios ojos. Parece que o los tubos que llevan el agua potable son muy viejos o el agua sigue siendo agua muy "de pantano", pero el agua que sale cuando abres el grifo no es recomendable beberla.
Nuestro último día en esta magnífica ciudad se lo dedicamos al Hermitage, uno de los museos más grandes del mundo, que ya nos contaba de pequeños el Lo Se Todo que Catalina la Grande se cansó de tener que ir a Paris a ver algo interesante y decidió traerse todo el arte aquí a la vuelta de su casa. Este museo compite con el Louvre en magnitud y cantidad de obras y realmente te deja sin aliento, tanto el edificio como lo que está adentro.
Y como ocurre con el Louvre, uno ni loco va a mirar la colección entera del museo en un solo día, que imaginate tú que tienes un rollete con el hijo de la Catalina la Grande y que éste te invita a su casa, no va a a pasarse todo el día mostrándote cada una de las 800 habitaciones del palacio (y aquí guardamos la cubertería que usa la mucama de la mucama cuando ésta se enferma)... que no, uno elige un "tema" o alguna dirección y se pasea por ahí. Nos encontramos con algunos Rembrandts y Picassos por el camino, vimos un despliegue de objetos de arte de todo tiempo y lugar, y acabamos un poco cansados viendo arte sibérico para concluir que ahí en la Siberia no solo hay meteoritos sino también personas.
Y ya agotados de la visita y con un poco de tiempo justo como para volver a buscar nuestras cosas del hotel e ir para el aeropuerto, no quisimos despedirnos de este país super-interesante sin pasar antes por uno de los comedores que tienen los locales para ir a comer, que no vas a creer que en la época de Lenin o Stalin la gente iba a MacDonalds o Burger King.... No, hay unos comedores que no están muy publicitados donde por muy poco dinero puedes comer bastante bien. El lugar es como un tipico comedor estudiantil: hay varios platos, eliges, pagas (bastante poco) al final, te sientas en unas mesas y comes. No estuvo mal, de hecho algunos platos eran interesantes.
De hecho, viniendo en tren desde Veliky Novgorod pudimos ver las "afueras" de la ciudad y no nos encontramos con ningún arrabal ni villa de miseria ni nada por el estilo, pero sí que vimos edificios más del estilo "socialista" y demás. El centro de la ciudad se ve muy bien cuidado, pero una vez que uno comienza a mirar los pequeños detalles hay bastantes calles y aceras sin arreglar, muchos edificios tienen una fachada bonita pero por dentro están bastante deteriorados, Don se queja de que no hay reciclado de la basura... En fin, va a ser interesante ver a Rusia en los próximos años delinear su futuro, y seguro que San Petersburgo/ex Leningrado/ex Petrogrado/ex San Petersburgo seguirá siendo una ciudad vibrante como pocas hemos visto. Volveremos, pero quizas en primavera u otoño, que mucho sol también hace mal, y de hecho en Barcelona ahora mismo hace mejor temperatura que allí!Pues aquí nos despedimos, disfrutad de las fotos que quedan y será hasta el proshen arret, до свидания!

