Florencia (Oct 2012)
Buonasera ragazzi!!
El otoño se resiste a darse por enterado, y como dice el viejo y conocido refrán "si no puedes con tu enemigo..." así que decidimos adelantar un viaje que teníamos planeado para la primavera próxima y enfilar para la Toscana.
Y es por eso que una tarde de octubre pillamos nuevamente aerolínea low cost que no publicitaremos aquí porque nos cobró 8 euros de más el check in en línea, pero que decentemente nos llevó
Fue una escapada de fin de semana, aunque por motivos que no vienen al caso, no ocurrió durante un fin de semana.
La Toscana en esta época del año está también cálida de
Nuestra primer tarde allí nos encontró caminando hacia el Ponte Vecchio, que hizo vibrar el poco ADN italiano que lleva Carlos consigo al hacerle recordar que la tía Italia (sí, se llamaba Italia, Carmen Italia) bebía un vino denominado Ponte Vecchio en cuya etiqueta aparecía una foto del mismo puente, mientras le enseñaba a Carlos cómo se pronunciaba la palabra "vecchio".
Cruzamos
Al día siguiente, luego de un tardío despertar por culpa de unas alergias que no nos dejaron dormir bien durante la noche, esquivamos el desayuno fuimos directamente a almorzar, que siempre se llevan bien esto de estar en Italia y comer. Que la ensalada caprese, que la pizza, que la pasta, que
Del ristorante salimos corriendo, que teníamos turno a las 13,45 en la Galleria degli Uffizi, donde descubrimos que están todas las pinturas que aparecen en los libros de bellas artes (excepto algunas como Lamon Alissa que esta' en otro museo como nos ha enseñado el libro de Dan Brown): que Leonardo da Vinci,
Lo bueno de ir en el otoño y fuera del fin de semana es que ninguno de estos grandes museos está saturado, y si bien nosotros habíamos
Luego de nuestra sobredosis de arte, salimos a tomar un poco de aire por la ciudad, y nos dirigimos hacia la Piazza del Duomo donde paseamos por los alrededores de la catedral -que es toda de marmol- y vimos la verdadera Campanile (que en Berkeley hay una pero que no le llega
Al otro día -nuestro último día de este inusual fin de semana en Florencia- nos despertamos más temprano, y luego de hacer el check out de nuestro extraño B&B que no era un "Bed & Breakfast" sino un "Bed &Bed", tuvimos que ir a conseguirnos el breakfast, y le dimos a unos crostatini (pastafrola) en un bar, junto con alguna bebida cafeinada, que aquí también el café se les da muy bien.
Enfilamos nuevamente hacia la catedral, que tanta corteza exterior ameritaba una visita interna. Al llegar nos encontramos con un monton de gente sacandole fotos a una puerta que debia de ser de oro, aunque Don dice que eso era bronce. Nunca llegamos a dilucidarlo porque no nos acercamos mas de la cuenta, sino que entramos a la dichosa catedral, que estaba vacia por dentro, un poco desilusionante.
La cupula sí que tenía buenos frescos, pero había que pagar como 8 euros para subir hasta allí. Y nosotros somos turistas pero no tontos, así que nos contentamos con sacarle fotos desde abajo, y después descendimos hacia el subsuelo, donde habían unas excavaciones de una antigua iglesia románica que había allí antes de que erigieran la catedral enorme en el mismo lugar. El precio para la visita del subsuelo era más sensato (3
Antes de salir del templo, nos encontramos con un reloj de pared de esos "de aguja" pero que las manecillas giran en sentido contrario al de las agujas de un reloj... ¡contradicción! :-)
Ya afuera de la catedral, nos dirigimos por recomendación de quienes ya pasaron por aquí hacia el "Museo degli Uffizi della
De allí fuimos nuevamente a embucharnos con pizzas, pastas y
Es verdad que impresiona ver el David-el-verdadero-y-único (como la religión), una figura humana casi perfecta y de grandes dimensiones. Realmente es -como afirman todos por aquí- una de LAS obras de arte que andan circulando por ahí en el mundo éste que nos toca vivir ahora, y que vale la pena venir a visitar.
También hay varias cosas más en L'Academia, menos que en la galeria degli Uffizi, pero no por ello menos importantes. Hay mucho cuadro religioso en la exposición permanente, y también obras de Francis Bacon, Andy Warhol y otros artistas contemporáneos.
Para evitar la sobredosis de azúcar, luego del momento-helado cruzamos nuevamente el Ponte Vecchio y nos dirigimos hacia el Parque Michelangelo, adonde nos esperaba otra estatua de David, y unas vistas fabulosas de la ciudad desde la cima de una colina. Allí nos sentamos a degustar unos cafés, y luego algunas bebidas espirituosas mientras veíamos caer el sol en nuestra última tarde en esta ciudad casi-eterna.
Ya a las oscuras nos arrastramos hacia nuestra última cena donde volvimos a devorar pastas, carni y pesci, y todo regado con un vino chianti fabuloso y caro, nuestra última extravaganza en la bella Florencia.
De la trattoria nocturna nos arrastramos hasta el equivalente del aerobus florentino, y ya comenzamos el descenso hacia nuestra casa en Barcelona city, que el fin de semana se acaba y mañana hay que ir a trabajar. Disfrutad de las fotos que siguen, y será hasta el proshen arret.
