Sofia... Reina (Diciembre 2011)
dicen las cosas se ordenó a todos los que trabajan en "el servicio" que nos acerquemos a los Urales tanto como nos deje el presupuesto... Y por un poco más de 100 euros Wizz Air te lleva hasta Sofía (y te trae, claro), la capital de Bulgaria, arriba de Grecia y bordeando el Mar Negro; así que hacia allá fuimos (por el mismo precio pudimos haber llegado -con la misma compañía aérea- hasta Bucarest pero era un vuelo de 2 a 5 de la mañana y por suerte en Dicen que Wizz Air es como la Ryan Air de Europa del este, y algo de verdad hay en esto, que aquí también te toca ir a que te revisen los documentos antes de entrar a la zona de embarque si no eres ciudadano de ComDesunidad Europea (léase "Don"), pero a diferencia de Ryan Air, aquí la chica en el mostrador te mira el pasaporte, y unos segundos después te dice "está bien, puedes ir a la zona de embarque tranquilo", y de paso le advirtió a Carlos que con esa mochila tan grande no le iban a dejar subir al avión.
Por
Como que estamos en invierno en el hemisferio norte, y si bien Sofia está más o menos a la misma latitud que Barcelona, el clima es más bien continental allí, y hacía MUCHO frío. Nuestro primer día allí nos recibió con la primer nevada de la temporada, que por suerte la sobrevivimos junto con nuestros amigos del free tour Sofia, que es la mejor bienvenida que te puede dar una ciudad donde todo está escrito en cirílico (esta escritura es de origen búlgaro, como el yogur, que conste en actas) y poca gente habla otro idioma que búlgaro, así que se agradece que haya alguien local hablando en inglés y mostrándote la ciudad bajo una tormenta de nieve. Así que nos pasamos toda la mañana entre caminando y patinando por el centro de
Al finalizar el tour fuimos con la guía a nuestra primera degustación de comida local, que consistió en sopa de tripa (para Carlos) y otros platos interesantes, todo regado con Rakia caliente con miel, que allí esta bebida se consume como digestivo, y que ya el olor te puede quemar los pelos de la nariz, así que hay que ir de a poquito, casi diríamos que hay que regar la bebida con bastante comida (!)
De noche fuimos a cenar a un lugar recomendado por otros españoles que habíamos conocido en el free tour, y que estaba bastante bien. Los precios en Bulgaria son bastante baratos, y nos imaginamos que en el interior del país deben de serlo más todavía. Y la comida tiene mucha carne de cerdo (según la guía es para diferenciarse de sus vecinos turcos), mucho guiso, y todo servido en unos platos y vasos de
Al día siguiente salió el sol así que aprovechamos para visitar templos, mezquitas y museos. Fuimos primero a una sinagoga enorme que estaba ubicada cerca de nuestro alojamiento (¡10 puntos el Danish Hostel!), que parece que en Sofía en algún momento de la historia vivió la comunidad sefardí más grande del planeta, y que ahora muchos se fueron a vivir a Israel así que el templo está casi vacío y allí funciona un museo.
De allí fuimos a visitar iglesias ortodoxas varias. Y aquí hay que decir que a Carlos le gusta visitar iglesias en los países que están del otro lado de la cortina de hierro para ver los frutos de tantas
A lo que íbamos, que fuimos a varias iglesias ortodoxas, varias de ellas con mucha historia adentro, y también muy negras de tanta vela e incienso encendidos a lo largo del tiempo.
Cruzando el parque, uno se encuentra con el Museo Nacional Militar, donde por el módico precio de 10 levs te puedes pasar la tarde aburriéndote mirando trajes militares, fusiles, medallas, historias de batallas y demás... Interesantemente el m
Al día siguiente decidimos que ya era hora de salir un poco de la gran ciudad, y nos dirigimos hacia "Boyana", un suburbio donde habitaba la clase alta comunista en la Bulgaria pre-Perestroika. Allí está el museo de historia nacional en un edificio-palacio de estilo comunista que
De allí fuimos a visitar una iglesia ortodoxa del siglo XI que es patrimonio de la UNESCO, y que estaba a 2 km. del lugar. Como que el taxi ya nos salió bastante más caro que lo previsto (y eso que Don portaba GPS así que podemos afirmar con seguridad que el taxista nos paseó por allí), decidimos continuar el camino en bus. Pero olvidamos la super-gran-regla que nos diferencia a nosotros -pobres mortales- de los búlgaros, que es que cuando ellos quieren decir "no" mueven la cabeza de arriba
Ya emprendiendo el regreso a la gran ciudad, conseguimos el gran logro de comer en una taberna donde todo estaba en búlgaro y no tenías ni idea de lo que pedías ni de lo que pagabas, que por suerte no era mucho. Lamentablemente no podemos reportar qué fue lo que comimos porque no lo sabemos, pero aquí estamos para contarlo y eso es lo que
Esa noche nos dimos como cena final de despedida el gran festín, fuimos al restaurante recomendado por la Lonely Planet donde le dimos a la carne local (kebab de jabalí!) y al vino búlgaro que también es muy bueno y abundante, pero que como no nos iban a dejar traer ninguna botella en la mochila de adolescente japonesa estos de Wizz Air, pues no fuimos mucho en esa dirección. Definitivamente para disfrutar de la comida en este país hay que ir en invierno, que nos da la impresión de que en el verano agregan algunas sopas frías al menu pero los potajes siguen siendo los mismos.
Al día siguiente fuimos al mercadillo, que Don siempre tiene que ir a aprovisionarse a uno de ellos. Y mientras Carlos ya saboreaba la frustración de Don que aquí no había manera de regatear, porque la mayoría de los vendedores no hablaba ni
pagar 22 por 25 mientras Carlos miraba a los yayos jugar al ajedrez en mangas de camisa bajo un frío que congelaba los huesos.
De allí fuimos nuevamente a comer algo más o menos rápido que nuestro vuelo partía a las 4 de la tarde, y al parecer debía de haber caos y congestión en SOF, pero todo ocurrió con mucha tranquilidad. Nuevamente verificaron la documentación de Don y le dijeron que estaba bien, nos dejaron subir al avión con nuestro super-compacto equipaje de mano y ahora estamos en casa pensando en si vale la pena
Y en llegando a este rincón toca decir nuevamente que se acabaron nuestras aventuras por lo que va del año, que el fin de año nos encontrará nuevamente viajando por allí porque... en el 2012 se acaba el mundo!
Pasad unas bonitas fiestas, bebed con moderación, y ya nos veremos por aquí, por allá, en algún arret

