De tapas por Madrid
Arrancamos esta entrada con una selfie porque es lo que está de moda en estos días. Aprovechando una visita obligada de Carlos a la capital del reino, decidimos tomarnos un fin de semana extendido en Madrid, coincidiendo con el casi-décimo aniversario de nuestro primer desembarco en esta ciudad, la primera vez de Don en España.
Por Madrid ya hemos pasado varias veces desde esa primera vez, así que movernos por esta ciudad no es para nada difícil. El único inconveniente en estos días podría ser que te encontraras por la calle con la desquiciada del volante y te atropelle, pero por suerte no hemos tenido que reportar ninguna incidencia de este tipo.
La primer obra que vimos fue Dionisio Ridruejo, una pasión española en el CDN, por la zona de Lavapies. La obra no estuvo para nada mal, y nos quedaron más ganas de saber más del Dionisio éste. De allí fuimos a tapear un poco que siempre que se pasa por esta ciudad hay que darle a los callos a la madrileña que a Don le dan una mezcla de asco y colesterol pero que a Carlos le encantan. Después de la cena fuimos a reencontrarnos con nuestro queridísimo barrio de Chueca, donde ocurrieron varias de nuestras primeras andanzas hace casi 10 años (Paula también estuvo por aquí con nosotros en esa oportunidad, que conste en actas), pero no pudimos encontrar el famoso restaurante (¿restaurante?) donde Don se comió su primer paella en España que resultó ser una del paellador. Al parecer ese lugar mucho éxito no tuvo que acabó convertido en marroquinería o tienda low cost equivalente. Igual acabamos la noche entre copas y bares y arrastrando borrachos a sus hoteles que para eso existe la solidaridad.
La mañana siguiente nos encontró con nuevo apetito intelectual, y así fue que nos dirijimos primero al Museo de Historia de Madrid, donde pudimos ver algunas maquetas y grabados de la antigua ciudad. De allí nos dirigimos al Museo del Romanticismo que realmente tiene una display visual muy interesante de cómo era la vida en Madrid durante esa época. Hicimos una pausa para comer pescado que siempre hay buen pescado en esta ciudad, y luego nos pasamos toda la tarde en el flamante y recientemente reabierto al público Museo Arqueológico Nacional, donde en tres pisos te pasean desde la prehistoria hasta la infancia de la Duquesa de Alba con un muy buen material didáctico.
El domingo nos encontró obviamente durmiendo la mona, pero en algún momento tuvimos que despertarnos para ducharnos y hacer checkout, que hacía un sol radiante y Madrid invitaba a caminarla. Así que nos fuimos a pasear por los lugares emblemáticos de la ciudad. Sobre la Gran Vía había una especie de clase pública de aerobic que estaba siendo aprovechada mayoritariamente por mujeres así que mucha atención no le prestamos.
Acabada la comilona, nos arrastramos hacia la Plaza Mayor para tener un relaxing moment, pero estaba muy llena de gente y hacía mucho sol, así que continuamos rodando en dirección del Parque del Retiro. Allí uno de nosotros que no diremos quién, se puso a dormir la siesta hasta que vinieron los guardias del parque a echarnos del cesped, le dimos a un relaxing mate por la tardecita en uno de los bancos del parque.
Obviamente esto que hicimos fue realmente una "escapada" que, ¡alas! no hemos utilizado nunca transporte alguno para movernos adentro de la ciudad durante todo el fin de semana excepto el tren desde y hasta Atocha, todo el resto lo hicimos caminando. Y volveremos una y otra vez a esta ciudad, que tenerla tan cerca y tan "de paso" siempre hace que valga la pena quedarse un rato aquí cada tanto. De momento, disfrutad de las fotos que siguen, y será hasta el proshen arret, que ya está al caer la mona pascual. ¡Ole!
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