Una boda y ningún funeral (Dublin, Sept 2012)
Fada beo an newlyweds!
Casi un año había pasado de la fiesta de compromiso, y ahora tocaba ya la boda. Y así fue que nuevamente tuvimos que meter en la maleta nuestra ropa de fiesta, pillar Aer Lingus una vez más haciendo Barcelona-Dublin (esta vez tuvimos que pagar por nuestro equipaje despachado, que no ibamos a llevar la ropa de bodas en la bolsa de mano).
Es interesante esto de venir a las islas, que todo parece como si fuera la misma Europa que uno dejó atrás como que aquí hay euros y esas cosas, pero hay que andarse con cuidado que las diferencias existen, algunas son sutiles y otra no tanto. Como cuando Carlos se sentó en lo que él pensaba que era el asiento del acompañante del coche de alquiler y se encontró con el volante del
Alquilado el coche y convencidos de que estábamos conduciendo bien y por buen camino, decidimos ir a conocer la península de Howth, al norte de la bahía de Dublin y muy cerca de esta ciudad. costado de Dublin. Aquí hay restos de abadías medievales, un puerto con un poco de historia que parece que por aquí desembarcaron
La mañana del gran día nos encontró atiborrándonos a calorías con el fabuloso desayuno irlandés con el que te despertaban en nuestro fabuloso Bed&Breakfast, y preparándonos
Fuimos hacia la iglesia donde se iba a llevar a cabo el evento, nos encontramos allí con el novio que ya estaba listo junto con todo su equipo para el gran-evento-gran, y varios de sus familiares y amigos, así como también amigos de la novia. Hemos de decir que casi todo el mundo estaba vestido correctamente, no habian mamarrachadas ni nada muy hortera que reportar. Más tarde ya en la fiesta vimos unas mujeres como salidas de películas de Almodóvar, pero que no desentonaban tanto con la ocasión.
Ya llegada la hora de la ceremonia, nos sentamos en algún banco de la iglesia mientras la novia se hacía esperar. Don leyendo el New York Times y Carlos repasando la parte que le tocaba dentro de la ceremonia. Y pasaba el tiempo y la novia no aparecía. Y, obviamente, los rumores comenzaron a circular. Algunos apuntando a que según Miss Manners una novia tiene que tener el mayor protagonismo posible el día de su boda, y por eso ha de arribar al menos una hora más tarde de lo previsto a la iglesia. Otros apostaban a que -como la ceremonia se transmitía en vivo por internet para todo el mundo mundial- el "prime time" no era exactamente a esa hora sino un poco más tarde y había que esperar. Un tercer grupo opinaba que seguramente en ese momento la banda ancha de internet estaba siendo usada por una presidenta de un país lejano de cuyo nombre no queremos recordarnos, que en ese preciso instante estaba dando un discurso por la cadena nacional.
Despierte la novia
la mañana de la boda.
¡Que los ríos del mundo
lleven tu corona!
la mañana de la boda.
¡Que los ríos del mundo
lleven tu corona!
Ya superado el momento inicial en que ella entra y todos lloramos, y también llora ella (porque una novia que se precie de tal TIENE que llorar sobre la pasarela, sino es que no está convencida o va dopada), y el novio que con una sonrisa de oreja a oreja la estuvo esperando en el altar con infinita paciencia, y el cura que nos hace sentar y c
Afuera del templo, ya un poco más distendidos todos, pudimos saludar a los flamantes esposos, y tirarles pétalos de rosas y burbujas (que la iglesia no quiere pájaros por ahí cerca así que nada de arroz ni esas cosas raras), y saludar a parientes y
Acabada la ceremonia religiosa enfilamos para la fiesta, que iba a ser en el Barberstown Castle, en las afueras de Dublin. Y mira tú qué nivel esto de tener tu fiesta en un castillo, y aunque Don discutía que un castillo que se precie de tal tiene que tener un foso y este no lo tenía (tampoco lo
Ya adentro del castillo brindamos con alguna bebida espumante que te servían ahí a la entrada por los newlyweds, y tertuliamos un poco con los
El banquete estuvo de super nivelón como corresponde a una boda que se celebra en un castillo. En el plato principal nos tocaron unas codornices (¿habrán elegido este plato por eso de "que sean felices y que coman muchas..."?) rellenas que estaban muy bien, y todo regado generosamente por unos Malbecs argentinos que nos hacían poner cada vez más alegres.
Ya en los postres los novios cortaron el pastel que -¿casualidad?- tenía forma de castillo (aunque sin foso), y luego escuchamos discursos de varios miembros de las familias de él y de ella. Todos elogiando, obviamente, la belleza de la novia. Y don Manuel recordándonos la cantidad de veces que Paula dijo que ella no era "de las que se casan".
Y que charla va, charla viene, y de repente se
Y no es que la banda vino a tocar jazz o música clásica o irish dancing. No, no, no, que había que ver el cover fabuloso que se mandaron del Love shack y otros temas pop, y que envidia que nos da a la mitad noangloparlante del team que escribe
Estuvimos con el bailongo ese como por 2 horas, y en algún momento el novio -que está haciendo un curso acelerado de lengua y civilización argentina- anuncia que va a proceder a la
Acabada la banda, tuvimos un momento para
Al día siguiente, luego de un very late irish breakfast que ya ni sabemos por qué lo comimos porque todavía teníamos esas codornices de la noche anterior en la garganta, fuimos a conocer un poco de la Irlanda que todavía nos queda por
Por la nochecita volvimos al mismo castillo donde se había realizado el banquete de bodas 24 horas antes, que tocaba la cena de rigor con el flamante matrimonio, familiares y amigos. Y pudimos
La mañana siguiente nos encontró nuevamente devorando nuestro suculento Irish breakfast. Luego, para quemar calorías, nos dirigimos para Glendalough, un parque natural que se encuentra
Ya llegados al parque caminamos un poco entre los dos lagos que hay allí, e hicimos un circuito por la zona, que -como todo en Irlanda- tiene distintos tonos de verde. Esa noche -nuestra última en Irlanda- decidimos parar un poco la máquina después de tanto festejo, y pasar una
En nuestra última mañana en Irlanda, luego de devorar por última vez nuestro Irish breakfast y prometernos no hacernos ningún análisis de sangre en los próximos tres meses para que no aparezca todo el colesterol acumulado, preparamos nuestras maletas, nos despedimos de nuestro B&B y enfilamos para Dublin city, ya que nuestro avión no salía hasta las 18:30.
Para pasar el tiempo de manera instructiva, fuimos a conocer la (ex) prisión de Kilmainham Gaol, que fue una de las primeras prisiones construidas con la finalidad de reeducar al recluso y
Impresionante fue descubrir cómo aquí se desarrolló la fórmula matemática para calcular la longitud de la cuerda en función del peso de la persona que se va a ahorca, para que la muerte sea lo más súbita (i.e. humana) posible.
Nos dio un poco de nostalgia abandonar Dublin en esta oportunidad, que siempre que íbamos para allí era para visitar a Paula, y ahora que los recién casados se mudan hacia el sur, como que esta ciudad ya no será lo mismo sin ellos. Pero la vida continúa y seguro seguro que ya encontraremos una excusa para volver. De momento, disfrutad de las fotos que siguen, que vivan los novios (aunque ya no vivan tan cerca), y será hasta el proshen arret.
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